Me hace gracia recordar “el batallón” que se montó en Alcorcón hace algunos meses, por bandas radicales y brotes de racismo, ahora que viene la fecha del 20-N y se ven las manifestaciones convocadas. En las manifestaciones de aquellos días en Alcorcón llegaron a haber más cámaras y periodistas que manifestantes.

Pues esto es más de lo mismo. Nos encontramos con unos medios de comunicación que tiran de noticias sensacionalistas para hacer su negocio. En unos casos el negocio es el share, en otros las ventas y en otros las páginas visitadas, pero al final siempre es convertir el morbo en dinero.

Desde aquí invitar a una reflexión: Actualmente estos grupos engloban a unas 30.000 personas de la España actual. ¿Merecen la información y difusión que se les está haciendo en los medios? Supuestamente los medios deben ser un reflejo de la sociedad y, si eso se cumpliera, apenas deberíamos haber visto alguna columna en los periódicos o una breve información en las páginas de sucesos.

Lo malo de este asunto es que no será aprovechado para llamar la atención como hace falta y que se cree de una vez una fiscalía que revise la gran cantidad de páginas webs que incitan a la violencia contra las personas. Aquí no se trata de distinguir inmigración, racismo, izquierdas o derechas. Se trata de violencia entre personas y por tanto, toda manifestación que promueva esos fines debe ser prohibida desde la raíz.