Berlusconi es un personaje. Hace unos días Espido Freire lo definía así:
Berlusconi, un caballero cuyas frases serias conviene tomar a broma, y cuyas bromas merecen la pena ser tenidas en serio …
Pero esta vez su broma es mucho más seria:
En un momento de una entrevista, una periodista rusa preguntó a Putin si se estaba divorciando. La pregunta no debió gustar a Putin y, al gracioso de Berlusconi, en un alarde de ingenio, se le ocurrió hacer este gesto:
